Primeros Auxilios | RCP y maniobra de Heimlich: cómo hacer las dos técnicas que pueden salvar vidas
La reanimación cardiopulmonar (RCP) y la maniobra de Heimlich son dos técnicas fundamentales para actuar ante un paro cardíaco o un atragantamiento. Integrantes del equipo de guardavidas de Santiago del Estero explicaron cómo realizarlas y por qué saber primeros auxilios puede salvar vidas.

En el marco del Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), integrantes del equipo de guardavidas de la provincia compartieron recomendaciones fundamentales para actuar ante una emergencia y explicaron por qué conocer esta técnica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Desde el predio de Luz y Fuerza, en La Banda, Martín Cabral, Ivana Denett, Emanuel Santillán, Millena Ruiz y Sonia Alderete participaron de una demostración práctica para enseñar las maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar y destacar la importancia de que más personas estén preparadas para intervenir ante un paro cardíaco.

¿Qué es la RCP y para qué sirve?
La reanimación cardiopulmonar es una técnica de emergencia que busca mantener la circulación de la sangre hacia los órganos vitales, especialmente el cerebro, cuando una persona sufre un paro cardíaco.
Ante esta situación, cada minuto cuenta. Las compresiones torácicas ayudan a mantener el flujo sanguíneo mientras se espera la llegada de los servicios de emergencia. Por eso, reconocer rápidamente lo que está ocurriendo y comenzar las maniobras puede mejorar las posibilidades de supervivencia.
Los guardavidas remarcaron que la ayuda no debe demorarse hasta la llegada de una ambulancia. La intervención temprana de quienes se encuentran en el lugar puede ser determinante para el trabajo posterior del personal sanitario.
Cómo hacer RCP paso a paso
Durante la demostración, el equipo explicó las principales recomendaciones para realizar las compresiones torácicas en una persona adulta que no responde y no respira normalmente.
1. Comprobar que el lugar sea seguro. Antes de acercarse, es necesario verificar que no existan riesgos para quien va a prestar ayuda ni para la víctima.
2. Comprobar la respuesta de la persona. Si no responde, hay que pedir ayuda inmediatamente y activar el sistema de emergencias. Si hay otras personas presentes, se puede indicar a alguien que llame a una ambulancia y a otra persona que busque un desfibrilador externo automático (DEA), si está disponible.
3. Reconocer si respira normalmente. Si la persona no responde y no respira o solamente presenta jadeos aislados, se debe sospechar un paro cardíaco. Si no se tiene formación para evaluar el pulso, no hay que perder tiempo intentando encontrarlo.
4. Comenzar las compresiones torácicas. La persona debe estar acostada boca arriba sobre una superficie firme. Se coloca el talón de una mano en el centro del pecho, sobre la mitad inferior del esternón, y la otra mano encima. Con los brazos extendidos, se realizan compresiones firmes y continuas.
5. Mantener el ritmo y la profundidad adecuados. En adultos, las compresiones deben realizarse a una frecuencia de entre 100 y 120 por minuto, con una profundidad aproximada de 5 a 6 centímetros. Es importante permitir que el pecho vuelva a su posición después de cada compresión y reducir al mínimo las interrupciones.
6. Continuar hasta que llegue la ayuda. Las maniobras deben mantenerse hasta que la persona muestre signos claros de recuperación, el personal capacitado se haga cargo o quien las realiza no pueda continuar. Si hay otra persona entrenada, conviene turnarse aproximadamente cada dos minutos para evitar el agotamiento.
¿Es necesario hacer respiración boca a boca?
Durante la capacitación, los guardavidas destacaron la importancia de priorizar las compresiones torácicas cuando se trata de un paro cardíaco en un adulto y quien interviene no está entrenado para realizar ventilaciones.
La RCP convencional para adultos contempla ciclos de 30 compresiones y dos ventilaciones. Sin embargo, si la persona no sabe realizarlas o no puede hacerlas, debe comenzar las compresiones sin demora y seguir las indicaciones del servicio de emergencias.
La situación es diferente ante un ahogamiento, cuando la falta de oxígeno tiene un papel central. En esos casos, las ventilaciones de rescate son especialmente importantes y se recomienda seguir las indicaciones de un operador de emergencias o de una persona capacitada.
¿Cómo se hace RCP en niños y bebés?
La técnica requiere adaptaciones según la edad y el tamaño de la persona. En los niños, la profundidad de las compresiones debe ajustarse al tamaño del tórax y puede utilizarse una o ambas manos, según corresponda.
En los lactantes, las compresiones se realizan sobre el esternón con una técnica específica y una profundidad menor que en los adultos. También es importante adaptar las ventilaciones de rescate.
En una emergencia pediátrica, se debe activar rápidamente el sistema de emergencias y seguir las instrucciones del operador. Por eso, los cursos prácticos de RCP y primeros auxilios son fundamentales para aprender las diferencias entre las maniobras para adultos, niños y bebés.
Maniobra de Heimlich: qué hacer ante un atragantamiento
Además de la RCP, el equipo explicó la importancia de reconocer una obstrucción grave de la vía aérea. Cuando una persona se atraganta y no puede hablar, respirar ni toser de manera efectiva, necesita asistencia inmediata.
En adultos y niños mayores de un año con obstrucción grave, se recomienda alternar cinco golpes firmes en la espalda con cinco compresiones abdominales, conocidas como maniobra de Heimlich, hasta que el objeto salga o la persona pierda el conocimiento. Si se desmaya, hay que colocarla en el suelo, activar emergencias y comenzar RCP, siguiendo las indicaciones del operador.
En bebés menores de un año, la intervención es diferente: se alternan cinco golpes en la espalda con cinco compresiones torácicas. No se deben realizar compresiones abdominales en lactantes.
Si la persona puede toser con fuerza, lo indicado es animarla a continuar tosiendo y vigilar su estado. No se deben introducir los dedos a ciegas en la boca para intentar retirar el objeto.
Aprender RCP puede salvar una vida
Los integrantes del equipo de guardavidas insistieron en que estas maniobras no deberían ser conocimientos exclusivos de quienes trabajan en emergencias. Saber reconocer un paro cardíaco, activar el sistema de asistencia y comenzar las compresiones puede ser decisivo mientras llega el personal sanitario.
La capacitación periódica permite practicar la técnica, ganar seguridad y aprender a actuar sin perder tiempo en una situación crítica.
En una emergencia, no siempre habrá un profesional de la salud al lado de la víctima. Por eso, conocer RCP y primeros auxilios es una herramienta que puede estar al alcance de cualquier persona dispuesta a aprender.
La conclusión de los guardavidas es clara: saber RCP puede salvar vidas, y aprender a hacerlo es una responsabilidad que puede marcar la diferencia cuando cada segundo cuenta.




