El expresidente Alberto Fernández confirmó públicamente que intervino en el caso de Agostina Páez, la abogada santiagueña que fue juzgada en Río de Janeiro por una causa de injuria racial.
Las declaraciones del exmandatario se dieron en el streaming Rozando el caos, donde explicó que decidió involucrarse ante la situación que atravesaba la joven en el exterior. “Me involucré y ayudé en lo que pensé que teníamos que ayudar. Hablé con quienes entendí que debía hablar”, sostuvo.
Fernández remarcó que su accionar estuvo motivado por una cuestión humanitaria, al considerar que se trataba de una joven de 20 años que, si bien cometió un error, no merecía una sanción de tal magnitud (pedían 15 años de prisión efectiva). En ese sentido, señaló que buscó transmitir su postura a personas que tenían injerencia en el caso del país vecino: “Les pedí que piensen que es una chica que hizo algo que no debía hacer, pero que no correspondía esa sanción”.
No conoce a Agostina Páez ni a su familia
El exjefe de Estado también aclaró que no mantiene ningún vínculo personal con Páez ni con su familia. “Nunca hablé con el padre, no la conozco. Simplemente vi a una argentina pasando un mal momento en un país con el que yo puedo dialogar”, explicó.
En un primer momento, tras la audiencia judicial realizada el 24 de marzo, se había conocido que se evaluaba un resarcimiento económico cercano a los 50 mil dólares para las víctimas, junto con la posibilidad de que la joven regresara a Argentina para cumplir tareas comunitarias. Sin embargo, esa expectativa se vio frustrada al día siguiente, cuando el juez de la causa decidió no hacer lugar al planteo del fiscal.
Pese a este revés judicial, Fernández insistió en que lo central es la situación personal de la joven: “Lo importante es que Agostina esté de vuelta y esté bien”, concluyó.
