El 24 de abril aparece marcado en el calendario santiagueño por distintos hechos que se cruzan en la música, la memoria y la lengua.
Este día fue establecido como el Día Provincial de la Chacarera en homenaje a Andrés Chazarreta. Nacido en 1876, Chazarreta fue músico, recopilador e investigador. Recorrió el interior recopilando melodías y danzas tradicionales y llevó esos ritmos a los escenarios. Con su trabajo difundió la chacarera, la zamba y otros géneros del folclore. En 2012, la Ley Provincial N° 7093 fijó el 24 de abril como la fecha para recordar y celebrar ese camino.
También el 24 de abril está ligado a la figura de Miguel Simón. Ese día, pero de 1992, falleció el bandoneonista que integró el conjunto Los Hermanos Simón. Dentro del grupo, el bandoneón tenía un lugar central en las interpretaciones. Fue autor de temas como “Tacita de plata” y participó en un repertorio de chacareras y otras piezas del cancionero del noroeste argentino.
La misma fecha recuerda la muerte de Sixto Palavecino, ocurrida el 24 de abril de 2009. Este violinista, cantor y referente del quichua santiagueño, había nacido en Barrancas, en el departamento Salavina. Contaba que a los 10 años fabricó su propio violín y que aprendió “con el oído”, sin partituras, en el monte. Comenzó tocando en rezabailes y fiestas populares.
Con el tiempo realizó más de 25 grabaciones y compuso más de 200 obras entre chacareras, gatos y escondidos. Nunca escribió música en pentagrama. Alternó su vida de músico con otros trabajos, como cosechero, pizzero y peluquero.
En 1982, durante una gira por el interior del país, León Gieco llegó a Santiago del Estero y buscó encontrarse con él. El propio Gieco contó que lo había escuchado antes en un cassette de “Violinisto y Santiagueño”. Ese encuentro terminó en un recital compartido en el ex Cine Renzi, donde ensayaron horas antes y tocaron en vivo chacareras y un gato. A esa presentación también se sumó Elpidio Herrera con su sachaguitarra.

Palavecino sostenía: “La música es universal, no tiene fronteras y el folclore y el rock se pueden unir”. La relación entre ambos músicos continuó en grabaciones y presentaciones en distintos escenarios.
Además de su trabajo musical, fue uno de los impulsores del programa radial “Alero Quichua Santiagueño”, creado en 1969. Desde allí se emitían contenidos en lengua quichua para llegar a distintos puntos de la provincia. También realizó la traducción completa del “Martín Fierro” al quichua, tarea que le llevó años de trabajo.
En su manera de hablar y de cantar aparecía una mezcla de castellano y quichua que él mismo llamaba “overitos”. En distintas entrevistas relataba situaciones del monte, del “campis”, del camino y del destino, con ejemplos tomados de la vida cotidiana y de sus propias coplas.
Tras su fallecimiento, la fecha fue tomada para conmemorar el Día de la Cultura Quichua en la provincia, y desde entonces no cesaron las actividades de difusión de la lengua y las expresiones culturales asociadas.
