El gobierno de Javier Milei ha decidido avanzar a fondo contra la Ley de Etiquetado Frontal mediante un proyecto enviado al Senado que busca la derogación total de los octógonos negros en los envases. Firmada por el Presidente junto al jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud Mario Lugones, la iniciativa oficial sostiene que el sistema actual es binario, confuso y que iguala productos de muy distinta calidad nutricional.
Según los argumentos de la Casa Rosada, esto quita incentivos a las empresas para mejorar gradualmente sus recetas y genera pérdidas económicas debido a las restricciones publicitarias. Además, el Ejecutivo advierte que la norma vigente asfixia a las PyMEs por los altos costos de rediseño y estudios técnicos, favoreciendo la concentración del mercado en las grandes corporaciones.
A pesar de la urgencia oficial, el camino en el Congreso se anticipa complejo ya que los bloques de la oposición dialoguista, cuyos votos son clave para el Gobierno, recibieron la propuesta con cautela y ya adelantaron que no hay apuro para tratarla.
Desde el Senado señalan que el proyecto oficial carece de la evidencia científica o los estudios de impacto necesarios para una medida tan drástica. Aunque los legisladores aliados admiten que la ley actual tiene aspectos que se podrían mejorar, coinciden en que la sociedad ya ha incorporado de manera natural los sellos negros a sus hábitos de consumo, por lo que eliminar la norma por completo resulta excesivo. Con el giro a comisiones, el futuro de las góndolas queda sujeto a intensas negociaciones parlamentarias.
